Olvidas el olor fétido de la carne desgarrada y llamas a vencer sin convencer. La asepsia de tu escritorio o lo performativo del escenario disociado de la dinamita y las explosiones. Tu lengua llama a la guerra. Quieres combatir el fuego con fuego. Nos quieres a todos ciegos.
Un poquito de pimienta es deseable, y hasta necesaria. Pero demasiada te arruina el plato. Entre lo pusilánime de jugar con "sus" cartas marcadas y romper la baraja hay un mundo para nuestro "genio" que, estoy de acuerdo, no debe ser "ingenuo". Arroba poeta. https://t.co/O5BThXt2AV